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lunes, 9 de mayo de 2016

Conclusiones al documento «¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


Ortega Saavedra saludando desde su Mercedes Benz blindado valorado en $ 278,000

«A estas alturas del documento podemos señalar que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) nunca desarrolló socialismo en Nicaragua por dos factores fundamentales: 1) nunca se conformó como una organización de clase obrera en lo organizativo e ideológico; 2) siempre se comportado como una organización multiclasista al servicio de los intereses de la burguesía más allá de cualquier discurso. Estas dos características han impedido que pudiera conducir la construcción del socialismo una vez logrado el triunfo sobre la dictadura somocista, y de hecho en ellas está la razón por la que el triunfo fue hegemonizado por la burguesía.

Si bien podemos decir que la «Revolución Popular Sandinista» fue un proceso histórico ilusionante de transformación concreto del pueblo nicaragüense, que por el camino construyó una «mística» revolucionaria de gran contenido épico individual y colectivo; este colapsó ante el empuje de sus contradicciones encarnadas esencialmente en esa «conciliación» entre clases antagónicas que derivó en la absoluta desactivación de la lucha de clases y de toda pretensión de construcción del socialismo. Estos hechos hicieron que la revolución se quedara en los límites de una «revolución armada», que en la práctica solo se ocupó de restablecer la dictadura de la burguesía bajo un nuevo cariz y que ni siquiera pudo cumplir con los objetivos fundamentales que plantea una «revolución liberal burguesa», al tiempo que condujo a las masas nicaragüenses a creer que el simple asistencialismo desarrollado era socialismo, envileciendo por tanto el contenido científico del marxismo-leninismo, del socialismo como primera etapa del comunismo.

En el mismo sentido, se observa que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) siguió recurriendo a la consigna fácil, al encumbramiento de personajes que intentaban ligar con el marxismo-leninismo, quizá con la intencionalidad de mantener su influencia sobre la militancia y la masa, pero lo cierto es que su praxis estaba completamente en las antípodas del marxismo-leninismo.

Cuando se habla de «izquierda», los marxista-leninistas somos cristalinos en cuanto a la aplicación de ese término en la época actual:

«Hay que ser claros, concisos en el análisis: nosotros no caemos en el juego mistificador de otras corrientes antimarxistas conocidas por su cariz conciliador, para nosotros la única izquierda verdadera, la única izquierda revolucionaria, la única izquierda que está con la clase obrera y el resto de las clases trabajadoras y que representa sus intereses de forma veraz –científica–, y real –sin especular con sus intereses de clase–, es el marxismo-leninismo, las demás llamadas izquierdas, aunque incluso existan individuos honestos y crean que teorizan y actúan por el progresismo de la humanidad, no es una izquierda completa, en tanto que máxima doctrina progresista, ya que arrastran formas de organizarse, pensar y actuar de las ideologías premarxistas o antimarxistas. Consideramos que declarar bajo el ambiguo término «izquierda», gastado hasta la sociedad, a corrientes burguesas y pequeño burguesas antimarxistas junto al marxismo-leninismo sería oportunismo, una falta de respeto, y una manifestación que borra las diferencias entre dichas corrientes y el único y genuino pensamiento de la clase obrera; en consecuencia y del mismo modo plantear que es indispensable y que debemos por naturaleza salvaguardar dicha «alianza entre las corrientes de izquierda», quizás estará entre las ideas e intenciones de acercamiento, conciliación y colaboración de otros oportunistas frente a otros oportunistas, pero nosotros no nos adherimos a tal concepción de «compromiso histórico» como dirían los eurocomunistas, nuestro objetivo es persuadir a las masas trabajadoras influidas bajo estas corrientes –como ha demostrado la historia de los partidos comunistas marxista-leninistas, la Komintern y la Kominform– de la falsedad y errada que es la política de esos sus partidos». (Equipo de Bitácora (M-L); Syriza y la euforia de la llamada «izquierda» [Recopilación Documental], 28 de enero de 2015)

¿Qué pasa con el término «izquierda» aplicado a la sociedad nicaragüense y al FSLN? ¿Es una terminología objetivamente correcta? Obviamente que no. El FSLN como hemos visto durante el documento, como organización política, siempre ha operado dentro del espectro ideológico de la «derecha»: sencillamente todos sus desarrollos teórico-prácticos se han encaminado a fortalecer al «Estado democrático burgués» bajo la «dictadura de la burguesía», a reforzar la explotación asalariada, el sistema de relaciones capitalistas. En el mismo sentido, en nuestra época histórica la «izquierda» es aquella que defiende los intereses de los explotados, a las masas trabajadora, frente a los explotadores, es la que propone la superación del capitalismo y sus relaciones económicas; en cambio la derecha –dígase de «izquierda», «centro» o de «ultraderecha» según el discurso postmoderno– opera para mantener los privilegios de los explotadores por medio de la protección de la propiedad privada de los medios de producción.

Para los marxista-leninistas nicaragüenses del Movimiento Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML) el FSLN solo tenía una importancia: por su carácter inicial pequeño burgués, y al ser la fuerza política que hegemonizó la «Revolución Popular Sandinista», se presumía que ampliaría los derechos económico-políticos de las masas consolidando la democracia burguesa nicaragüense; y a partir de ahí crearía las condiciones para la irrupción del partido marxista-leninista y un mejor campo de libre desarrollo y trabajo legal, imposible en los duros tiempos del somocismo. No obstante, y a la luz de los hechos, queda evidenciado que no fue más que un error de cálculo, de hecho, el FSLN por su propia naturaleza pronto fue el instrumento de la burguesía, no llegaría a desarrollar muchos de los presuntos derechos de las democracias burguesas y su dirigencia se encargaría en este «nuevo sistema democrático» de impedir cualquier desarrollo al MAP-ML: demostrándose que para ellos los marxista-leninistas del MAP-ML serían una de sus prioridades a combatir. Lo mismo se puede decir de la vuelta al poder vía electoral: ya nadie duda del carácter burgués del FSLN, la presunta profundización de los derechos económico-políticos dentro del Estado burgués existente de la mano del gobierno del FSLN no se han dado; por el contrario las reformas políticas que ha impulsado el FSLN desde el 2006 han convertido a esta fuerza política en un obstáculo para la organización de las fuerzas obreras en torno a un partido de vanguardia obrera ligado a la clase, y por cuanto es también un obstáculo para la construcción del socialismo en Nicaragua, y la obstaculización para la operación legal no ya de un partido marxista-leninista sino de cualquier organización que no «baile al son» del FSLN es cada vez mayor.

En la actualidad se puede afirmar categóricamente que el FSLN no es que sea una fuerza que por sus limitaciones históricas «no de más de sí», sino que abiertamente es una organización retardataria al servicio de la burguesía nicaragüense e internacional, profundamente oportunista y reaccionaria.

Nuestro deber como marxista-leninistas internacionalistas es una vez más, denunciar al revisionismo como enemigo de los pueblos en general, y en particular, dado el caso, del pueblo nicaragüense:

«En estos importantes momentos para los destinos de la revolución, todos los marxistas-leninistas y el proletariado mundial no pueden permanecer callados y hacer de simples espectadores frente a lo que está ocurriendo en los países revisionistas. El internacionalismo proletario exige que todos los revolucionarios levanten su voz, desarrollen una lucha de principios y hasta el fin por el desbaratamiento de todas las camarillas revisionistas en el poder y brinden su apoyo a la clase obrera y a los pueblos que se encuentran actualmente bajo el yugo de los revisionistas, para derrocar a estas camarillas traidoras e izar nuevamente la bandera de la revolución y del socialismo». (Enver Hoxha; La clase obrera de los países revisionistas debe lanzarse al campo de batalla para restablecer la dictadura del proletariado, 24 de marzo de 1968)

domingo, 27 de marzo de 2016

La cuestión de la construcción del Gran Canal Interoceánico y el «ambientalismo»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Tala raza en la «Reserva Natural Dipilto-Jalapa» instigada por el gobierno de Daniel Ortega mediante «decreto»
«Si observamos uno de los últimos discursos de Daniel Ortega como el de la VI Cumbre de las Américas, veremos que fue «magníficamente hipócrita», eso no ha cambiado, en el se autopretende militante por la causa antiimperialista y anticolonial y hasta de adalid de la energía renovable.

Veamos algunos de los puntos de su discurso pues no tiene desperdicio a la hora de ser analizado:

«Y Puerto Rico, aquí me lo recuerda nuestro Hermano Rubén Berríos Martínez que nos acompaña, Presidente del Partido Independentista de Puerto Rico, nos recordaba que, desde el año 1898, Puerto Rico tiene un estatus Colonial. Por eso es que en la CELAC hemos recogido esta reivindicación. Por eso es que en Naciones Unidas también está instalado el tema de Puerto Rico en el Comité de Descolonización. (…) En Nicaragua hemos venido creciendo en Recursos Renovables. Yo recuerdo que el Presidente Chávez nos decía: Trabajen en Recursos Renovables, en Proyectos Renovables. Nos aconsejaba. Y hemos avanzado nosotros en Recursos Renovables, más del 60% de la Energía en Nicaragua se genera con Recursos Renovables». (Daniel Ortega; Discurso en la VI Cumbre de las Américas, 11 de abril de 2015)

Primero: Llama la atención que el primer elemento considerado en su discurso es el caso de Puerto Rico y su estatus de colonia, y claro que estamos de acuerdo en que ese país se encuentra bajo un estatus colonial y que el pueblo puertorriqueño merecer ser consultado para definir su estatus como nación, y que la cumbre representa una buena plataforma para mostrarse a favor de tal causa. Pero resulta profundamente hipócrita, como es frecuente en el practicismo de la burguesía que se pretende de «izquierda», que se realice tal discurso de parte del mandatario nicaragüense puesto que su gobierno ha entregado derechos soberanos a la multinacional china HKND, favorecida con la «concesión de despacho», a espaldas del pueblo nicaragüense, del proyecto gran canal interoceánico de Nicaragua. Tan es así que se redactó «ley a medida» en donde el gobierno de Daniel Ortega, usurpando los derechos del pueblo nicaragüense, renuncia explícitamente a los ya mencionados derechos soberanos; y de paso se pisotean los derechos de los «pueblos indígenas».

Dice el Marco de Concesión firmado entre el gobierno de Ortega y HKND:

«(b) Para efectos de esta Cláusula 11.1, «exclusividad» significa que ni el Gobierno ni ninguna otra Entidad Gubernamental –incluida la Comisión y la Autoridad–, ni ninguna persona actuando por cuenta propia, deberá: (i) solicitar, iniciar, responder o fomentar la presentación de cualquier propuesta u oferta de cualquier otra persona o entidad relacionada con cualquier Sub-Proyecto o cualquier proyecto nuevo, comparable, similar o cualquier parte del mismo, (ii) permitir el Desarrollo u Operación de cualquier infraestructura o de otro proyecto o empresa de la que razonablemente se esperaría que compitiere sustancialmente con dicho Sub-Proyecto, (iii) iniciar, continuar, o participar en discusiones, negociaciones o acuerdos con cualquier persona o entidad con respecto a cualquier de los anteriores, o (iv) proporcionar cualquier información con respecto a o de otro forma apoyar cualquier esfuerzo o intento de cualquier otra persona o entidad para realizar cualquiera de los anteriores. En la medida en que el Gobierno la Autoridad o la Comisión sea o tenga conocimiento de cualquier oferta no solicitada o investigación (ya sea de un parte previamente interesado o cualquier otra) con respecto a cualquier Sub-Proyecto o cualquier proyecto nuevo, similar comparable o cualquier parte del mismo –una «Propuesta Alternativa»–, el Gobierno, la Autoridad o la Comisión –según corresponda– deberá notificar al Patrocinador correspondiente de la existencia, la identidad de la contraparte(s) propuestas y los términos de dicha Propuesta Alternativa dentro de las veinticuatro (24) horas de tener conocimiento de dicha Propuesta Alternativa». (Acuerdo marco de concesión e implementación con relación a el canal de Nicaragua y proyectos de desarrollo; Página nº79-80, Párrafo nº3-1, 2013)

Y luego:

«Renuncia de Inmunidad Soberana» significa una renuncia vinculante de inmunidad soberana con respecto a cualquier reclamo que pudiere hacerse o exigirse en base a este Acuerdo o el Acuerdo de Accionistas –según fuere aplicable– en el formato establecido en el Anexo 6 respecto a la renuncia correspondiente –Renuncia a Inmunidad Soberana–» (Acuerdo marco de concesión e implementación con relación a el canal de Nicaragua y proyectos de desarrollo; Página nº28, Párrafo nº14, 2013)

A todas estas garantías se añade que Nicaragua –el gobierno– renuncia a la aplicación de sus códigos legales en la zona del canal, per se: vuelve a renunciar explícitamente a la soberanía, en cuanto, convierte el área del canal en colonia de una multinacional.

La «ley a medida» expresa sobre el MCA –Acuerdo Marco de Concesión e implementación con relación al canal de Nicaragua y proyectos de desarrollo–:

«Artículo 13. No aplicarán sanciones administrativas ni económicas de ninguna Entidad Gubernamental, ni El Inversionista ni ninguna Parte de Sub-Proyecto estarán sujetos a las acciones civiles como resultado del incumplimiento de las obligaciones adquiridas por El Inversionista o cualquier Parte de Sub-Proyecto en virtud de las disposiciones de esta Ley o los términos de El MCA, excepto en lo que se refiere a la regulación de solución de controversias de El MCA, pero no por un recurso administrativo o procedimiento en Nicaragua. (…) Ni El Inversionista ni ninguna Parte de Sub-Proyecto serán sujetos de acciones penales como resultado del incumplimiento de las obligaciones adquiridas por El Inversionista o por cualquier otra Parte de Sub-Proyecto en virtud de las disposiciones de esta Ley o los términos de El MCA. Adicionalmente, ni el Inversionista ni ninguna Parte de Sub-Proyecto serán sujetos a sanciones administrativas o económicas por parte de una Entidad Gubernamental por acciones u omisiones, en tanto tal acción u omisión sea requerida o permitida por los términos de El MCA». (La gaceta: Ley Nº.840; Ley especial para el desarrollo de infraestructuras y transportes nicaragüense atingente a El Canal, zonas de libre comercio e infraestructuras asociadas, 14 de junio del 2013)

Y también que:

«Artículo 17. b) Será inaplicable a El Proyecto o los Sub-Proyectos: cualquier ley, código, o decreto que tenga fuerza de ley, así como cualquier reglamento, decreto, ordenanza o resolución emitida por cualquier Entidad Gubernamental que contradiga o impida: (i) el cumplimiento de las obligaciones de cualquier parte de El MCA en virtud a las disposiciones de El MCA incluyendo cualquier asunto que en base a las disposiciones de El MCA, el Gobierno deba cumplir, procurar o usar sus mejores esfuerzos para obtener o asegurar, o (ii) el ejercicio de los derechos otorgados a cualquier Parte de Sub-Proyecto en virtud a las disposiciones de El MCA». (La gaceta: Ley Nº.840; Ley especial para el desarrollo de infraestructuras y transportes nicaragüense atingente a El Canal, zonas de libre comercio e infraestructuras asociadas, 14 de junio del 2013)

Como es obvio, y característico de todo régimen burgués, se apoyan en la «superlegalidad» para violar la propia Constitución burguesa existente. El artículo 1 de la Constitución vigente indica:

«La independencia, la soberanía y la autodeterminación nacional son derechos irrenunciables del pueblo y fundamentos de la nación nicaragüense. Toda injerencia extranjera en los asuntos internos de Nicaragua o cualquier intento de menoscabar esos derechos, atentan contra la vida del pueblo. Es derecho del pueblo y deber de todos los ciudadanos, preservar y defender con las armas en la mano si es preciso, la independencia de la patria, la soberanía y la autodeterminación nacional». (Constitución política de la República de Nicaragua y sus reformas, 1987)

¡Curiosamente los revisionistas nicaragüenses han configurado una Constitución que por sus artículos estarían dando la bienvenida a las masas populares a que tomaran las armas por vender el país!

Queda demostrado que el anticolonialismo del FSLN es solo palabrería «charlatanesca»; del mismo modo que cualquier referencia a la voluntad de los pueblos, o a la autodeterminación de los mismo, es simplemente vil demagogia de un gobierno que dirige en contra de la voluntad popular y de la soberanía nacional.

Segundo. Sobre lo «renovable», entendemos que queriendo posar de proteccionista con el medio ambiente, tal discurso puede resultar creíble para todo aquel que no esté informado sobre la realidad de Nicaragua; volvamos al caso del proyecto canalero para dejar en evidencia sus palabras: El proyecto se aprobó sin ningún estudio de impacto medioambiental y para su ejecución se «despalará» el área del proyecto, se desecaran las cuencas hídricas colindantes para dar funcionalidad al canal, estas aguas sufrirán salinización poniendo en peligro los ecosistemas acuáticos vinculados al gran lago de Nicaragua, además de que está demostrado que los sonares de los barcos perjudican gravemente a la fauna acuática, y los riesgos de vertidos químicos se multiplican en una de las mayores reservas de agua dulce del mundo. Todo esto ocurre en una de las zonas con la biodiversidad más importantes del planeta. Evidentemente este es un ejemplo pues la afectación al medio ambiente en un sentido casi irreparable es exponencial y evidente en: la reserva de Bosawás, la reserva de Miraflor, reserva Dipilto-Jalapa, etc., que sufren por la ruptura de la frontera agrícola, los monocultivos, la explotación forestal intensiva; la contaminación de las aguas subterráneas con agroquímicos, minas a cielo abierto, etc.

En el mismo sentido, y refiriéndonos al caso de la contaminación de las aguas subterráneas: la región occidental de Nicaragua por décadas ha venido padeciendo una epidemia silenciada de «Insuficiencia Renal Crónica Ocupacional» causada presuntamente por el empleo de agroquímicos en los monocultivos de caña, algodón, maní, bananos, etc. Presuntamente porque los sucesivos gobierno de Nicaragua no han efectuado ningún estudio al respecto, y en el momento en que estudios de organismo no gubernamentales empezaron a establecer la «conexión causal», el gobierno del FSLN en lugar de estimular y dilucidar la causa fundamental de la epidemia resolvió bloquear e impedir la conclusión del estudio de la organizaciones involucradas en un claro ejercicio de protección al sector de la burguesía-oligarquía dedicada a la explotación agrícola, en perjuicio del pueblo en general. Pero aún más, los productores dedicados a los monocultivos en la región occidental también están desertificando la tierra, al tiempo que han roto la fronteras agrícolas como hemos expresado, además de las leyes vigentes, fruto de lo cual están produciendo en terrenos situados junto a las ciudades lo que ha supuesto que se produzcan episodios continuos de «tolvaneras» que amenazan la salud de la población que se vuelve susceptible de desarrollar «Enfermedades Pulmonar Obstructiva Ocupacional» sin que se hayan tomado aún las medidas efectivas, pertinentes y resolutivas.

¡Y recordemos que el viejo programa electoral del FSLN de 2001 hacía énfasis entre otras cosas en la soberanía nacional y la preocupación medioambiental!». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

sábado, 19 de marzo de 2016

La búsqueda de «El Dorado» en el «nuevo orden económico» y la perorata sobre el ALBA; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Se ha demostrado la simple confianza de los gobiernos burgueses latinoamericanos de todo tipo –liberales, neoliberales, reformistas, revisionistas, etcétera– en la institucionalidad burguesa doméstica e internacional para impulsar la coexistencia e incluso una pretendida unidad regional; y dentro de esta un tema común es el famoso referido a la distribución de las riquezas y por la desigualdad económica existente. Un analista político marxista-leninista curtido en el tipo de conferencias como la Conferencia del Movimiento de los Países No Alineados o la Cumbre de las Américas, sobreentiende los embustes que se sueltan en este tipo de conferencias. Cuando países capitalistas-imperialistas hablan a los países a los que maniatan económicamente de la búsqueda de un «nuevo orden económico», lo hacen para tranquilizar a los pueblos de estos países cansados de su explotación en beneficio de las camarillas locales y extranjeras, del mismo modo que cuando estos países capitalistas-dependientes de las grandes potencias imperialistas declaran y abogan por un «nuevo orden económico», se sobreentiende de nuevo que se refieren a que o bien exigen que los imperialismos aflojen el nudo que les subyuga pidiendo un mejor reparto de los mercados, o reclaman más ayudas económicas, adoptando bien esta postura de cara al pueblo para calmar los ánimos de las masas trabajadoras y posar como antiimperialistas que buscaban soluciones a su crisis económica interna, o simplemente para lanzar tal consigna como representantes burgueses de un país capitalista en alza que busca convertirse en potencia y directora del dichoso nuevo orden económico en su región o a nivel mundial. Pero este eslogan es falso, y como los marxistas saben, el único «nuevo orden económico» posible que dará solución a los problemas intrínsecos del capitalismo es el sistema económico socialista:

«Los representantes del gran capital mundial hablan mucho sobre la necesidad de cambiar el actual sistema de relaciones económicas internacionales y de crear un «nuevo orden económico mundial», que también es respaldado por los dirigentes chinos. Según ellos, este «nuevo orden económico» servirá de «base para la estabilidad global». Por su parte, los revisionistas soviéticos hablan de crear una pretendida estructura nueva en las relaciones económicas internacionales. Todo esto son esfuerzos y planes de las potencias imperialistas y neocolonialistas, las cuales quieren mantener vivo y prolongar el neocolonialismo, y conservar la opresión y la expoliación de los pueblos. Pero, las leyes de desarrollo del capitalismo y del imperialismo no obedecen a los deseos ni a las invenciones teóricas de la burguesía y de los revisionistas. Como Lenin ha señalado, para resolver estas contradicciones es necesaria la lucha consecuente contra el colonialismo y el neocolonialismo, la revolución». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Pero lamentablemente, y precisamente la frasecita del «nuevo orden económico mundial» sigue siendo uno de los eslóganes preferidos de los líderes de los países imperialistas y dependientes. Muestra de ello es que cuando el mandatario revisionista venezolano Nicolás Maduro expresa que:

«Rescatamos nuestra independencia, que empezamos a construir modelos sociales igualitarios verdaderamente democráticos, la democracia no solamente es votar y elegir cada cinco o seis años, la democracia tiene que ser participar de la riqueza, de la distribución de la riqueza de nuestros países, participar de las decisiones, democracias participativas, protagónicas». (Nicolás Maduro; Discurso en la VI Cumbre de las Américas, 11 de abril de 2015)

O dicho de otro modo: habla de «repartición de las riquezas» y «nuevo orden económico» sin darle un carácter de clase, sin un carácter marxista-leninista, meramente abstracto como si se pudiera hacer bajo regímenes capitalistas liberales, neoliberales, o los de «democracia protagónica» del «socialismo del siglo XXI» –todos ellos expresiones de la democracia burguesa y sus mecanismos–. Estos revisionistas hablan como si por ejemplo el monopolio de la industria o los avances tecnológicos se cedieran entre países capitalistas los cuales precisamente compiten y especulan en tal industria y con tales patentes tecnológicas, demuestran con ello que no entiende el carácter de la sociedad en que vivimos, el imperialismo, fase superior del capitalismo, y que los países capitalistas evolucionan en base a la voracidad de sus sistemas que no da lugar a repartición de riquezas sino al monopolio, búsqueda de mercados, mera supervivencia a base del pisoteo de la competencia.

El rastro de esta perorata referente al «nuevo orden económico» lo encontramos también en el discurso de Daniel Ortega referente al «comercio justo» dentro del marco del ALBA:

«Y lo que tenemos de Venezuela en la Región son Programas Solidarios. La Complementariedad, el Comercio Justo. Eso es lo que tenemos con Venezuela en la Región. En PETROCARIBE, en el ALBA, no hay ningún Proyecto de tipo militar con Venezuela. Todos son Programas de Orden Social». (Daniel Ortega; Discurso en la VI Cumbre de las Américas, 11 de abril de 2015)

Pero también en los discursos de muchos otros, es el caso de Raúl Castro:

«Cuando los días 2 y 3 de diciembre de 2011 se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en Caracas, se inauguró una nueva etapa en la historia de Nuestra América, que hizo patente su bien ganado derecho a vivir en paz y a desarrollarse como decidan libremente sus pueblos, y se trazó para el futuro un camino de desarrollo e integración, basada en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común de preservar la independencia, soberanía e identidad». (Raúl Castro; Discurso en la VI Cumbre de las Américas, 11 de abril de 2015)

Hemos de afirmar que el calificativo del mandatario nicaragüense es incorrecto puesto que las relaciones de intercambio dentro de tal institución siguen siendo capitalista, por tanto y en tanto por esa naturaleza no puede tratarse de relaciones de intercambio económico justas pues están fundamentadas en la «ley del valor» y en la «oferta y demanda» como elementos indisolubles de tales intercambios. Veamos los efectos de ese supuesto intercambio al interior de la sociedad nicaragüense a través de un caso concreto: uno de los productos de intercambio con Venezuela es el «frijol rojo» que tradicionalmente se ha consumido en Nicaragua, pero debido a que Nicaragua tiene una técnica de producción agrícola básicamente artesanal el volumen del producto producido –siempre a merced de las condiciones climáticas– con dificultad satisface las demanda interna, tras los acuerdos económicos en el marco del ALBA ahora se dedica a la exportación casi en su totalidad hacia el país sudamericano para lo cual el Estado nicaragüense realiza acopio de la producción, pero al exportar el producto a Venezuela este desabastece el mercado interno por lo cual el Estado a través de sus empresas mixtas importa «frijol etíope» para satisfacer el mercado interno, pero ocurre que el costo del frijol importado es mayor que el exportado –añadido a la especulación mercantil– por lo cual el producto se ha visto encarecido dificultando el acceso al mismo a las pobres economías familiares; dicho de otro modo, Nicaragua exporta su frijol de mayor calidad, más barato, y más sostenible respecto al medio ambiente debido a la técnica de producción empleada; e importa frijol de menor calidad, más caro, procedente de producción industrial intensiva; con lo que el consumidor final ve multiplicado exponencialmente el precio del producto. ¿Quién puede calificar esto de «comercio justo» y solidario? Todo esto será entendido cuando se comprenda el carácter del desarrollo histórico de la humanidad bajo la fase imperialista, fase superior del capitalismo: Lenin hace tiempo que desmitificó las ideas de los apologistas de los imperialismos y de los necios pequeño burgueses sobre la posibilidad de un reparto equitativo entre los países capitalistas. Los países capitalistas imperialistas defienden sus zonas de influencia, y cuando pueden intentan arrebatárselas a sus competidores, no reparten sus ganancias con sus competidores ni mucho menos con los países a los que somete:

«¿Renunciar a las colonias, a las «esferas de influencia», a la exportación de capitales? Pensar en ello significa reducirse al nivel de un curita que predica cada domingo a los ricos la grandeza del cristianismo y les aconseja regalar a los pobres, bueno, si no unos cuantos miles de millones, unos cuantos centenares de rublos al año. (...). Bajo el capitalismo no puede haber otra base ni otro principio de reparto que la fuerza. El multimillonario no puede repartir con alguien la «renta nacional» de un país capitalista sino en proporción «al capital» –añadiendo, además, que el capital más considerable ha de recibir más de lo que le corresponde–. El capitalismo es la propiedad privada de los medios de producción y la anarquía de la producción. Predicar una distribución «justa» de la renta sobre semejante base es proudhonismo, necedad de pequeño burgués y de filisteo. No puede haber más reparto que en proporción «a la fuerza». Y la fuerza cambia en el curso del desarrollo económico. (...) No hay ni puede haber otro medio que la guerra para comprobar la verdadera potencia de un Estado capitalista. La guerra no está en contradicción con los fundamentos de la propiedad privada, sino que es el desarrollo directo e inevitable de tales fundamentos. Bajo el capitalismo es imposible el crecimiento económico parejo de cada empresa y de cada Estado. Bajo el capitalismo, para restablecer de cuando en cuando el equilibrio roto, no hay otro medio posible más que las crisis en la industria y las guerras en la política». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La consigna de los Estados Unidos de Europa, 13 de agosto de 1915)

En resumen, los gobiernos del llamado «socialismo del siglo XXI» y otros gobiernos de autodenominados de izquierda, tienen las mismas posibilidades de encontrar el «nuevo orden económico» bajo tales percepciones ilusas y burguesas, que de encontrar el mítico «Dorado». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

viernes, 19 de febrero de 2016

La vieja «economía mixta para el nuevo «socialismo del siglo XXI»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Daniel Ortega y Wang Jing luego de firmar el memorándum del «Proyecto Canal» que supuso reformas de «despachos» de la Constitución y de varias leyes que llevan aparejada la renuncia a elementos soberanos en favor de una empresa privada extranjera

«Con la vuelta al poder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en 2006, el partido no prometía alterar su programa de economía mixta, receta económica de siempre, nadie esperaba un cambio, y en la práctica cumplió las expectativas de todos.

Ciertos ideólogos encuadrados dentro del «socialismo del siglo XXI», y en el caso del nicaragüense, utilizan tesis de varios revisionismos –como el chino, yugoslavo o el eurocomunista– para engañar a las masas populares en cuanto a la economía. Citemos las concepciones más comunes:

1) Los que defienden que el capitalismo de Estado es igual a socialismo: entendamos que la mera nacionalización de empresas, o de un tanto por ciento de de las mismas, no significa crear el sector socialista. En esas empresas estatales continúan rigiendo las relaciones de producción capitalistas, y en el caso de las mixtas –parte sector estatal y parte sector burgués o privado– es peor aún, en ellas sigue existiendo una apropiación por parte del empresario aunque un tanto por ciento de la empresa ahora sea estatal debido a que ha sido recuperada para el Estado; en estos casos el Estado siguen reportando grandes rentas extras al ex propietario o propietarios privados por tal operación; o lo que es lo mismo, hay continuidad en la apropiación parasitaria del plus valor.

2) También se recurre a tesis del revisionismo yugoslavo, quién a su vez copió en su día las tesis del anarco-sindicalismo para convencer a las masas que la propiedad estatal es una forma «indirecta de la propiedad colectiva», ergo dicen que la forma directa sería la autogestión empresarial, la cual reniega abiertamente de cualquier plan centralizado a escala nacional y no hace distinción entre las clases trabajadoras, negando una vez más el papel protagónico a la clase obrera.

3) Se recupera la teoría del anarquismo, luego copiada por el revisionismo estadounidense y el revisionismo chino –añádase su variante vietnamita–, y actualmente en auge entre el revisionismo cubano: de que existe un capitalismo bueno, o sea el capitalismo no monopolista, de pequeñas y medianas empresas, a partir de ahí los ideólogos y defensores del «socialismo del siglo XXI» se pierden en la búsqueda de un capitalismo «productivo».

4) De igual modo, los seguidores del «socialismo del siglo XXI» copian otro modelo del revisionismo yugoslavo, chino o cubano en lo concerniente al capital extranjero. Por ejemplo en la creación de empresas mixtas con capital de los países imperialistas, estos aluden que al tener el 51% de la empresa, no se incurre en una explotación de los obreros de la empresa, estupidez donde las haya, porque gran parte del esfuerzo del obrero no es puesto a disposición del presunto Estado socialista y este se reporta directamente al imperialismo como beneficio, sin contar con el hecho de que el imperialismo está obteniendo superganancias desde el mismo momento en que invierte su capital exportado en un país con unos costos de producción mucho más baratos en comparación a los existentes en el propio país.

5) La idea general del liberalismo y del neoliberalismo, que debido a la «globalización», países del tipo como Nicaragua, solo pueden aspirar a «luchar respetando el juego» del sistema capitalista y que solo pueden regular su economía en base a los contratos, pactos y concesiones a los organismos internacionales, que de otro modo estarían condenados a la ruina económica.

Estas teorías deben de ser explicadas de forma sencilla al pueblo nicaragüense, y a otros pueblos, que sufre la machacona propaganda desde los medios de comunicación dominados por el partido revisionista dominante.

Desmontemos ahora algunas de dichas teorizaciones de modo más detallado.

1) La idea de que «la unión entre explotados y explotadores nicaragüenses beneficia la economía nacional» y de un «capitalismo productivo» y «con función social»: en el marco de la economía la máxima del gobierno de Daniel Ortega ha sido la unión de explotados y explotadores so pretexto de crear una economía nacional unida, más fuerte y más competitiva. Veamos el discurso:

«Hoy en este segundo aniversario de Tomás, con Carlos, con el Coronel Santos López, con Sandino, estamos viviendo una etapa de lo que podríamos llamar un proceso que permita fortalecer, darle una mayor estabilidad, una mayor seguridad al país para que este proceso democrático, profundamente democrático, siga abriéndonos caminos para continuar librando la lucha por el empleo, la lucha por la salud, la lucha por la educación, la lucha en beneficio de las cooperativas, la lucha con todas las fuerzas económicas de nuestro país, fortalecer esa gran alianza que viene caminando y se viene consolidando entre los empresarios, los trabajadores de la ciudad y el campo y el pueblo nicaragüense, todos juntos en esta gran alianza, que es la alianza que nos permite sentar las bases con mayor firmeza». (Daniel Ortega; Acto del II aniversario del paso a la inmortalidad del comandante Tomás Borge y del Día Internacional de los Trabajadores, 30 de abril del 2014)

jueves, 4 de febrero de 2016

La vuelta a poder vía electoral: 2006 a la actualidad; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Las reformas que se originaron en el ya mencionado pacto libero-sandinista crearon las condiciones para que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) pudiera alcanza el poder vía electora; sin ese pacto habría sido imposible. Dicho de otro modo; quién posibilita la vuelta al poder de Daniel Ortega Saavedra vía electoral no es otro que el burgués neoliberal corrupto Arnoldo Alemán Lacayo, de cuyas corrupciones se valió el FSLN para conseguir la reforma de la ley electora. Pero la vuelta al poder se acompaña de la última metamorfosis que sufre el FSLN que lo convierten definitivamente en un partido burgués electorero.

Recapitulemos:

1) El FSLN intenta eliminar toda referencia posible al socialismo científico, al marxismo-leninismo, y se condena las primeras experiencias históricas como un absoluto fracaso. En el caso del primer Estado socialista, la Unión Soviética, no se reconoce ninguna etapa de desarrollo entre los años de construcción del socialismo dirigidos por Lenin y Stalin, y la posterior conversión bajo el revisionismo en una potencia socialimperialista encuadrada en el capitalismo y su funcionalidad de la mano de Jruschov, Brézhnev, y sucesores; es catalogado como un «todo único». En la propaganda del FSLN hay una especial mención a todo contenido ideológico antistalinistas que llenan sus medios de comunicación. En consecuencia y acorde con esta apreciación simplista: se insta más si cabe a la «heterodoxia», a no seguir los «catecismos marxistas» y al «socialismo libre de dogmas», eufemismos varios para ocultar su cada vez ideología más degenerada.

2) Se declaran seguidores del revisionista «socialismo del siglo XXI». Acorde a este nuevo «socialismo» abrazan tesis idealistas incluyendo al cristianismo como pretendida fuente ideológica e inspiradora de ese supuesto socialismo que desarrollan. El revisionismo «guevarista» sigue jugando un papel, pero más de tipo nostálgico propagandístico; y se inicia la referencia a algo que llaman el «sandinismo ideológico». Evidentemente y como ya hemos demostrado a lo largo de este documento; el sandinismo es un producto de la convergencia de diferentes corriente ideológicas, es un proceso que transformó a la sociedad nicaragüense, pero en ningún caso se trata de una ideología en sí.

3) Se encuadran dentro de su organización económica internacional que pretenden solidaria: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos –ALBA-TCP–, de la mano de Venezuela y de Cuba. Una organización que opera netamente dentro de los límites del capitalismo.

4) Se dispone un discurso de reafirmación religiosa, que como en todos los casos precedentes de la historia, busca como único fin manipular a las masas a través de sus anhelos más profundos de «redención», pero en este caso se acompaña de un populismo extremo de índole caritativo asistencialista, esto ha llevado a que el FSLN haya consignado al cristianismo en la Constitución política repitiendo de ese modo la felonía somocista que borró la separación Iglesia Estado implementada en época del ya mencionado José Santos Zelaya.

5) El FSLN pasa a estar al servicio de la dirigencia, la militancia convertida en meros electores; dejan de guardarse las apariencias y los cargos ya no son ni siquiera formalmente electos bajo unas listas preparadas sino que pasan a ser abiertamente cooptados por la dirigencia que detenta absolutamente el poder. Al extinguir totalmente la poca influencia de la masa y la militancia en la organización que pasa a estar en manos de la dirigencia burguesa, se desarrollan al máximo todas las formas de corrupción: tráfico de influencia, nepotismo, clientelismo, etc.

6) Los medios de comunicación pasan a ser objetivo de la dirigencia del FSLN, estos los van anexionando por uno u otro medio. Una vez concluido ese proceso se promueve la alienación e individualismo extremo de la sociedad apoyándose en el amarillismo más cavernario. Se desarrolla un discurso «kantiano» y «neokantiano» que produce a cada momento propaganda, una propaganda que se basa en el referido populismo extremo que a su vez se origina en el asistencialismo característico del «socialismo del siglo XXI». Este dominio de los medios de comunicación les permite eliminar toda posibilidad de crítica y autocrítica, se desarrolla pues un control absoluto de la información.

7) La economía capitalista neoliberal cuyas bases se sentaron en los 80, se desarrolla a su máxima expresión; y la burguesía y pequeña burguesía que dirige al FSLN se conforma como una burguesía que en estas circunstancias busca la inserción en el mercado global para poder mantener su crecimiento económico y por tanto su viabilidad como clase explotadora, de allí que busca la inversión extranjera de los imperialismo estadounidense, europeo, ruso, chino, etc., en consecuencia gran parte de ella desarrolla rasgos de burguesía compradora, cuando no se convierte directamente en compradora, estableciendo pactos con otras burguesías extranjeras que debilitan cada vez más la soberanía nacional». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

lunes, 4 de enero de 2016

El programa del FSLN para las elecciones generales de 2001; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Daniel Ortega firmando el «Acuerdo de Chapultepec» sobre «libertad de expresión» burguesa durante las campañas electorales del 2001

«Tras la pérdida del poder del FSLN, muchos de los dirigentes indicaron que el FSLN tenía que renovarse y que de hecho lo había hecho y había aprendido de sus errores. ¿Cuáles eran los rasgos «renovados», según decían, del «nuevo» FSLN que pasó a la oposición de 1990 al 2006? ¿Acaso rectificó alguno de sus errores teórico-prácticos? Básicamente ninguno.

Si observamos las líneas generales de su programa de 2001. Destaquemos solo algunos, pues no merece la pena atosigar a los lectores con propaganda electorera-oportunista de la que ya están cansados de escuchar en sus países:

1) Se defenderá la propiedad privada, no habrá confiscaciones:

«No habrán confiscaciones, ni de tierra. Se respetará y defenderá la propiedad privada de los nicaragüenses. Se creará un banco de tierra para los campesinos y se construirán viviendas para las familias pobres». (Frente Sandinista de Liberación Nacional; Programa de Gobierno, 2001)

2) Se dará la bienvenida a las inversiones de capital nacional o extranjero, se respetara la economía de mercado:

«Se impulsarán políticas que estimulen la inversión nacional y extranjera. Se respetará la economía de mercado». (Frente Sandinista de Liberación Nacional; Programa de Gobierno, 2001)

3) Se intentará renegociar con organismos como el Fondo Monetario Internacional y compañía una prórroga o condonación de la deuda externa. De lo que dependerá «mantener» o no los «logros sociales»:

«El Gobierno del FSLN negociará con los organismos internacionales un programa que permita lucha contra la pobreza, la reactivación de la producción, los logros sociales en salud y educación y el empleo». (Frente Sandinista de Liberación Nacional; Programa de Gobierno, 2001)

¡Proponían básicamente el mismo programa que aplicaron de 1979-1990 y que les llevó al colapso político y económico! E incluso había pie para las típicas promesas electorales demagógicas que luego «se saltarían a la torera» como:

4) Combatir la corrupción –sí, eso prometían los que han creado una de las estructuras de nepotismo más descaradas de Latinoamérica–:

«El FSLN promoverá la lucha contra la corrupción, para que tengamos un Gobierno honrado y austero, eliminando los altos sueldos y dándole trabajo al pueblo». (Frente Sandinista de Liberación Nacional; Programa de Gobierno, 2001)

5) Protección del medio ambiente –si eso también prometían los que se han saltado toda lógica medioambiental en el proyecto del canal de Nicaragua por ejemplo–:

«Se impulsará el desarrollo sostenible, la recuperación de nuestras, fuentes de agua, bosques y recursos naturales y el Ecoturismo». (Frente Sandinista de Liberación Nacional; Programa de Gobierno, 2001)

Por supuesto, en el programa tenía que haber algún punto nuevo: ¡la reconciliación nacional! ¡Pues en Nicaragua caben todos explotadores y explotados, ex luchadores antisomocistas y somocistas, incluida la Contra!:

«Haremos a un lado los resentimientos, las confrontaciones para vernos y tratarnos como hermanos, ya que en nuestra Nicaragua cabemos todos sin exclusiones». (Frente Sandinista de Liberación Nacional; Programa de Gobierno, 2001)». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

martes, 22 de diciembre de 2015

La bajada de brazos final del MAP-ML; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


Pintada del MAP-ML; Masaya, 1986

«En la explosión de las masas trabajadoras en contra de la envestida neoliberal de los 90, es preciso recordar el papel jugado por el Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML) desde el triunfo hasta ese momento. Como ya afirmamos: al parecer los marxistas-leninistas del MAP-ML no ejercieron un correcto trabajo en las tácticas de frente que les llevó a su aislamiento de las masas trabajadoras, lo que sumado a un trabajo excesivamente confiado en la lucha legal, hizo que cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) decidiera aplastarlos desde los primeros meses de gobierno –los miembros del MAP-ML fueran perseguidos, reprimidos, y encarcelados– no estuvieran preparados para confrontarlo. Esta envestida concluiría varios años después con la «domesticación» de la organización que finalmente se incorpora al juego electoralista diseñado por el FSLN, sus aliados y sus nuevos adversarios opositores. Esto supuso:

1) Que no se extrajeron, y corrigieron, los errores cometidos tanto desde 1972 a 1979, como de 1979 hasta la pérdida del poder del FSLN en 1990 y las protestas sociales, por lo que se siguieron acumulando errores, agudizándose los viejos, y tomando como normales los nuevos que salían al frente. Como se sabe históricamente, la no corrección de las desviaciones deriva en la pronta degeneración del partido;

2) Algunos militantes y simpatizantes del MAP-ML durante los años de confusión de los 90 estuvieron influenciados por algunas teorías claudicadoras: como la teorías del «mal menor» de que era mejor una alianza y un gobierno sandinista-socialdemócrata del FSLN que un gobierno neoliberal de la UNO; que «no es momento de criticar al FSLN pues solo llevaría agua al molino del enemigo» es decir al gobierno de la ONU; que «se puede trabajar en el FSLN e incluso reconducirlo» cuando como en cualquier otro partido revisionista la militancia dura el tiempo que tardes en hacer pública la crítica a su dirigencia o el tiempo en que la crítica clandestina sea denunciada por algún cuadro ante la dirigencia; que «la izquierda se tiene que unir para echar al somocismo y neoliberalismo» olvidando de un plumazo el carácter reaccionario demostrado por el FSLN en sus años de gobierno y el brutal trato dado al MAP-ML. Esta forma de pensar eran abiertamente antimarxistas, borraba la independencia del partido y por ende de la clase obrera. Poco a poco, con el partido en horas bajas, bajo la desilusión de ver que no se avanzaba y que el empujón neoliberal atrapaba al país, muchos empezaron a ser seducidos por los cantos de sirena de estas teorías;

3) El total abandono de las luchas no legales, es decir las clandestinas, acoplándose al «juego democrático» del sistema democrático-burgués y sus trampas: que ya de por sí en cualquier sistema de este tipo es notable, en Nicaragua como vimos con temas como la ley electoral, o los requisitos para ser Presidente, si cabe son mayores. Esto hizo al partido una organización bajo control del sistema democrático burgués, y fácilmente predecible si alguna vez se le ocurría «pasarse de la raya» en sus reivindicaciones, denuncias o actos, como ya le pasó en los 80 con el gobierno de Ortega cuando aún el MAP-ML parecía mantener un espíritu revolucionario, combativo y honesto;

4) Pérdida de la iniciativa ante el revisionismo en el plano interior y también en el plano exterior: al no explicarse correctamente que los males del neoliberalismo no eran tan diferentes del «socialismo frentista», ni que ambos males nacían de las leyes de producción y distribución capitalistas, siendo por tanto ambos expresiones de un sistema económico-social donde la burguesía era la dominante, las masas se hicieron ilusiones por uno y otro bando. No hubo un trabajo efectivo para explicar a los trabajadores los embustes de los neoliberales en el poder ni de los revisionistas sandinistas con sus nuevas promesas de socialismo, tampoco se supo explicar el carácter y origen del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) siendo pues una variante oportunista del FSLN, de hecho la influencia inicial del MRS entre cierta parte de la población es la prueba de que el MAP-ML no armó un buen trabajo en años anteriores contra la fracción más derechista del FSLN. Por otro lado en el marco exterior no se popularizó un certero análisis de la desmantelamiento de los Estados capitalistas-revisionistas como la Unión Soviética, RDA, Polonia o Yugoslavia, ni tampoco el carácter de los partidos revisionistas en el poder que en mayor o menor medida conservaron la fraseología marxista-leninista y la simbología marxista-leninista como Cuba, Vietnam, China, Corea del Norte, Siria, Libia, y otros;

5) El MAP-ML no cumplió con su papel subjetivo: tendría que haber sabido que debía esforzarse en crear una educación y consciencia empezando por los temas cotidianos, e incluso por temas fáciles y banales para que las masas populares se pudieran armar poco a poco con la herramienta científica de la clase, el marxismo-leninismo; para que así pudieran, cada vez con mayor independencia, realizar sus propios análisis y saber cómo actuar ante eventos de cada vez mayor envergadura, y como proceder para rechazar las mistificaciones de las distintas corrientes de la reacción. Esto hubiera dado a las masas populares una interpretación del mundo a transformar, de la situación y tareas en Nicaragua que si bien en sus inicios quizás no hubiera sido del todo precisa y pulida, al menos hubiera sido en líneas generales correcta, y cualquier deficiencia hubiera sido asumida por el partido de vanguardia proletaria que la hubiera corregido, ya que la vanguardia proletaria y su partido como destacamento de la clase más revolucionaria –como es la clase obrera– puede y debe estar en todo momento dispuesto y presente para resolver cualquier duda o corregir cualquier mala interpretación de los acontecimientos entre las masas populares en sus acciones justas y revolucionarias, manteniendo siempre a sus miembros al «pie del cañón» entre las masas trabajadoras y los acontecimientos nacionales. Pero desafortunadamente esto no lo comprendieron los líderes del MAP-ML, que por otro lado es uno de los puntos fundamentales que permite a un partido avanzar notablemente en su influencia y en la preparación para desencadenar la revolución. El MAP-ML por desgracia con su deficiente trabajo directamente permitió que los hombres y mujeres nicaragüenses, incluso en los momentos de mayor tensión social, fueran transformados bajo el marco de la democracia burguesa en «ovejas» que en momentos objetivos y propicios para la lucha, andaban a estímulo de los eslóganes de la reacción «orteguista», «ramirista», «chamorrista», de «no armar escándalo social», de no azuzar la «inestabilidad política y económica, y ayudar a conservar la mal llamada «reconciliación nacional de todos los nicaragüenses».

6) Indudablemente hubo una desmoralización de la organización provocada por el ascenso del revisionismo en la Albania socialista y su caída final en 1991; único país que desde 1972 había apoyado sin reservas sus luchas y objetivos sin pedirle a cambio renuncia a sus principios. ¿Acaso eso sirve como excusa para justificar la claudicación del MAP-ML? ¿Qué es lo que tenía que haber hecho el MAP-ML ante la caída de la Albania socialista? Para ello creemos que el mejor ejemplo es la contestación daba en 1979 por Ernst Aust, Secretario General del Partido Comunista de Alemania / Marxista-Leninista, cuando se hizo eco de las preguntas pesimistas como: ¿si la Unión Soviética de Lenin y Stalin ha sido usurpada por contrarrevolucionarios como Jruschov y Brézhnev y han restaurado el capitalismo, si ahora sabemos que países como China nunca han sido socialistas, quién nos garantiza que no caiga la Albania socialista? La única respuesta dada por el alemán fue que los marxista-leninistas alemanes no podían garantizar que los camaradas albaneses no sufrieran un revés similar, que sería un duro golpe de ser así, pero que el deber de los marxista-leninistas alemanes y de otros países era, pasara lo que pasara con Albania en el futuro, luchar por el socialismo y el comunismo en sus respectivos países, y que no había porque desesperarse pues la transición del capitalismo al socialismo no era cuestión de décadas como algunos creían, no fue así con el paso del feudalismo al capitalismo, sino durante siglos, y no podía ser de otra forma, de igual modo que no podíamos esperar que en el socialismo se diera una rapidísima erradicación de la cultura burguesa en las personas que vivieron en un sistema con una cultura asentada durante siglos, por tanto bajo las leyes del desarrollo, la lucha y la paciencia, todo llegaría. Y dejó la reflexión: ¿qué clase de comunistas seríamos sino pudiéramos influir y revertir estos picos de bajada de ánimo no ya en las masas sino entre nuestros propios militantes del partido?

En su conjunto, estos hechos provocaron que en el momento que se da la sublevación de las masas a inicio de la década del 90, el MAP-ML no hace presencia, no lucha por la hegemonía de esas luchas, y abandona a las masas en manos de la propaganda burguesa contrarrevolucionaria de la UNO y del FSLN que estimulaban a las masas a aceptar sin más la nueva realidad planteada por el juego electoral burgués.

Si vemos en perspectiva, el MAP-ML se enfrentó a una situación muy similar a la que se enfrentaron los bolcheviques rusos tras la revolución de 1905. No obstante, los revolucionarios rusos siguieron preparando el camino hacia el nuevo proceso revolucionario, realizaron el trabajo político-ideológico entre las masas trabajadoras, crecieron en militantes y simpatizantes, desenmascararon el carácter oportunistas de las tendencias burguesas anarquistas, reformistas y revisionistas, y de sus políticas; y es gracias a ese trabajo continuo legal y clandestino que se produjo la Revolución de Octubre de 1917, y se resolvió a favor de las fuerzas marxistas-leninistas. El MAP-ML en cambio, preso de sus errores de apostarlo todo por la lucha legal y el poco o nulo trabajo entre las masas que les condujo al aislamiento, se quedó sin ninguna posibilidad de conducir a las masas en un momento que se reunían nuevamente las condiciones objetivas y subjetivas para un proceso revolucionario, y que esta vez debía de ser de carácter proletario de una vez por todas». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)